El Padre Pepe y los «Curas Villeros» se organizan.

Por Víctor Ramos

Con el impulso del entonces Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, en el año 2009 habían constituido la Pastoral Villera con el Padre “Pepe”, José María Di Paola al frente. Ahora reunidos nuevamente pero también con párrocos de la Provincia de Buenos Aires emitieron una fuerte declaración y el anuncio que se constituyen como movimiento.

“La fuente de nuestra misión es la religiosidad popular con todo su potencial de santidad y justicia social. Desde allí nos comprometemos y organizamos para cuidar la vida. El compromiso pastoral nos lleva a buscar que se logren las tres “T” (Tierra, Techo y Trabajo). Somos curas que vivimos en villas y/o barrios populares. Nuestro modo de estar es la cercanía, la amistad, la oración y el trabajo pastoral. En este sentido, nuestra opción profética comienza en el trabajo y las obras.”

Cuando decenas de sectas evangélicas con desconocidos fondos financieros se difunden por la televisión y cuando desde la propia Iglesia Católica surgen voces de una supuesta izquierda “progresista” los Curas Villeros vienen a decir lo suyo. Son los curas del Papa Francisco.

Continuando con la tradición del Padre Carlos Mugica de Villa 31 de Retiro, lo levantan como bandera y mártir. El trabajo pastoral está a la vista y no hay militante político o social que supere el compromiso de estos jóvenes religiosos. En el comunicado aseguraron:

“Somos continuadores del equipo de Carlos Mugica: reafirmamos nuestra identidad sacerdotal, vivimos en barrios populares por vocación, sentimos pasión por la Iglesia, y por el momento histórico que nos toca vivir.”

Junto al Padre Pepe y Gustavo Carrara impulsan el proyecto los Padres Domingo Rehin, en Villa Lanzone, Villa Costa Esperanza en la Diócesis de San Martín, Juan Manuel Ortiz de Rosas en los barrios San Francisco, San Rafael de la Diócesis de San Isidro, Guillermo Cejas en Comunidad Jesús Buen Pastor en  Isidro Casanova, Diócesis de Laferrére, Luciano Iramain, en Los Polvorines en la Diócesis de San Miguel, Basilicio Britez, en Villa Palito, Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo en la Diócesis de San Justo, Nicolás Angelotti, en Villa 1-11-14,  Lorenzo de Vedia y Carlos Oliverio de Villa 21-24 y Zavaleta de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Señalan que:

“Nuestros barrios atravesados por la marginalidad nos presentan el desafío de una opción preferencial por los niños y jóvenes en caminos de prevención y recuperación. Entendemos nuestras parroquias como hospitales de campaña. Intentamos ser comunidades que se organizan en torno a la misericordia. Y desde este lugar, siguiendo a Francisco, nos oponemos a la liberalización de la droga y cualquier otra legislación que incremente la vulnerabilidad de nuestros jóvenes.”

Penetraron en el conurbano profundo. Con la experiencia adquirida en la ciudad de Buenos Aires vinculándola a otros párrocos se esta organizando el equipo. El trabajo pastoral en la villas fue fructífero y los “curas villeros” con el Padre Pepe se consolidaron el la provincia de Buenos Aires. Específicamente en los lugares más calientes del conurbano.

Luego de las reiteradas amenazas de muerte que recibiera Di Paola por parte de narcotraficantes del Villa 21 en Barracas fue trasladado a una Parroquia de Campo Gallo en Santiago del Estero y luego a Villa La Cárcova en José León Suárez donde reside actualmente al frente de una Escuela de Artes y Oficios la Parroquia San Juan Bosco; desde donde impulsa este proyecto pastoral. En la declaración los “Curas Villeros” agregan que:

“Nuestra opción es mirar con los ojos de la fe la realidad desde los pobres y con los pobres hacia todos y ensayar caminos pastorales de respuesta.”

Con un sistema político corrompido y un capitalismo despiadado los “Curas de las Villas” son el camino que deben transitar quienes tienen vocación de lucha para la transformación social de nuestro país.

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