Salud mental: ¿El consumo de cannabis favorece el desarrollo personal?

Por Eduardo Lavorato

Para algunos consumir cannabis es una forma de explorar su creatividad o espiritualidad, pero a otros podría llevarlos a la dirección opuesta.

Para algunas personas, consumir cannabis, es una forma de explorar su creatividad, su espiritualidad o autoconocimiento, imaginando que así podría favorecer su autorrealización personal. Sin embargo, ese camino, justamente podría llevarlos a la dirección opuesta. El artículo desarrolla el proceso de despersonalización tras el hábito de consumir cannabis.

La autorrealización personal, es la tendencia a la búsqueda de mejorar las condiciones psicológicas y espirituales. es el proceso de desarrollar y expresar el máximo potencial de una persona, tanto a nivel individual como social. Implica buscar la felicidad, el sentido y la plenitud de la vida, y se considera el nivel más alto de las necesidades humanas según la teoría de Maslow.

El cannabis, otro nombre que tiene la marihuana, tiene una sustancia llamada THC que afecta al cerebro y produce diferentes efectos, como relajación, euforia, risa, hambre o sueño. Pero también puede causar efectos negativos, como ansiedad, miedo, confusión, alucinaciones o paranoia.

Uno de los efectos negativos que puede producir el cannabis es la despersonalización. La despersonalización es una sensación de estar desconectado de uno mismo, de no sentirse real, de no reconocerse en el espejo o de no tener emociones. Es como si uno fuera un robot o un extraño. La desrealización es otro efecto negativo que puede producir el cannabis. La desrealización es una sensación de que el mundo que nos rodea no es real, de que todo es extraño, falso o distorsionado. Es como si uno estuviera en una película o en un sueño.

Estos efectos pueden ser muy angustiantes y hacer que la persona se sienta muy mal. A veces, estos efectos duran poco tiempo y desaparecen cuando el cannabis sale del cuerpo. Pero otras veces, estos efectos pueden durar más tiempo o volver a aparecer sin consumir cannabis. Esto puede ser un signo de que el cannabis ha dañado el cerebro y ha provocado un trastorno de despersonalización-desrealización.

El trastorno de despersonalización-desrealización es un problema de salud mental que se caracteriza por tener episodios frecuentes e intensos de despersonalización y/o desrealización que interfieren con la vida normal de la persona. La persona puede tener dificultades para concentrarse, recordar cosas, relacionarse con los demás o disfrutar de las actividades que le gustan. La persona puede sentirse muy sola, triste o asustada.

Esto se debe a que el cannabis afecta al sistema endocannabinoide, que es un conjunto de sustancias y receptores que hay en el cerebro y que regulan muchas funciones importantes, como el ánimo, la memoria, el aprendizaje, el estrés o la percepción. El THC del cannabis altera el funcionamiento normal del sistema endocannabinoide y puede provocar cambios en el cerebro que favorecen la aparición del trastorno.

Los adolescentes son especialmente vulnerables al consumo de cannabis y a sus efectos negativos. Esto se debe a que el cerebro de los adolescentes está en pleno desarrollo y maduración y es más sensible a las sustancias externas. El consumo de cannabis en los adolescentes puede interferir con el desarrollo normal del cerebro y afectar a su capacidad intelectual, emocional y social. Además, los adolescentes pueden consumir cannabis por curiosidad, por presión social o por problemas personales y no ser conscientes de los riesgos que implica.

El consumo de cannabis en adolescentes es un problema de salud pública que requiere una intervención precoz y multidisciplinar. Según datos del Observatorio Argentino de Drogas (OAD), el 17% de los estudiantes secundarios argentinos consumieron cannabis al menos una vez en su vida y el 9% lo hicieron en el último año (2019). Estas cifras son similares a las de otros países sudamericanos como Chile (18% y 10%), Uruguay (17% y 9%) o Colombia (16% y 8%). Estos datos reflejan la necesidad de implementar medidas preventivas y educativas para informar a los jóvenes sobre los riesgos del consumo de cannabis y ofrecerles alternativas saludables para afrontar sus problemas y satisfacer sus necesidades.

Estos datos son preocupantes porque indican que hay muchos adolescentes expuestos a los efectos nocivos del cannabis y a la posibilidad de desarrollar un trastorno de despersonalización-desrealización.

Como conclusión, podemos citar la frase del filósofo francés Jean-Paul Sartre: “La libertad no es hacer lo que se quiere sino querer lo que se hace”. Esto significa que ser libre no es actuar sin pensar ni sin responsabilidad sino elegir conscientemente lo que es bueno para uno mismo y para los demás. El consumo de cannabis no es una forma de libertad sino una forma de esclavitud que puede dañar nuestra salud mental y nuestra felicidad, nuestro desarrollo hacia la autorrealización personal.

Psicólogo. Presidente de CIMACUP. Docente UAI.

Ámbito.com

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