Entre el abrazo y la grieta. Por Sara Liponezky

Dos palabras de significados opuestos.
El abrazo ha sido un sueño a concretar y una añoranza muy marcada durante la pandemia, como un cierre del necesario aislamiento. La otra muy trillada en los últimos tiempos es una marca de la historia argentina como también de las diferencias sociales en un mundo capitalista.
En los hechos, y por reacción, una puede provocar la otra. Hoy en la Argentina, el poder económico e institucional abona a la grieta y su profundización, Mientras, el poder profundo e inalienable que reside en el pueblo, potencia el abrazo. Una vez más, como tantas en nuestra gloriosa historia y frente a tan descarnada evidencia de un remate antipatriótico y un atentado a los derechos humanos. Los sectores diversos pero identificados en la defensa del interés nacional, la comunidad sana y con derechos, el acceso universal a la educación, la salud y la cultura aquietan tensiones. Para resistir en una formidable red de solidaridad, inteligencia y saberes. Es el ABRAZO inesperado para quienes solo conciben decisiones fundadas en el redito individual, corporativo, especulador, que cede gustosamente a la tentación de un buen negocio. Es un despertar esperanzador de fuerzas siempre vivas, que han sacudido a una dirigencia en retirada. Sindicatos, organizaciones sociales, de la cultura, del deporte, de la ciencia y el arte., ciudadanos de a pie. Compatriotas desolados, empobrecidos, asustados y otros (otras) golpeados por la ilusión fallida a la que apostaron el pasado 11 de noviembre. Ayer se puso en escena la capacidad de movilizar, de reaccionar ante el agravio, de unir voluntades, fuerzas y organización por una Causa que trasciende la situación de cada una y cada uno, porque afecta al conjunto. La dimensión de este abrazo es casi inédita por el contexto. Se trata de un gobierno que llega por un margen importante del electorado hace solo un mes. Que cabalgo sobre el agotamiento de la sociedad respecto de la política, agobiada por la inflación, desinteresada de ideas y propuestas, seducida por palabras mágicas y un personaje mesiánico. Que está dilapidando la confianza pública en un enfrentamiento autoritario y violento. Con el Trabajo, la Producción, la actividad cultural, artística, científica y deportiva, el Federalismo, la Integración regional y latinoamericana. Con explicita renuncia de la soberanía económica. Sacralizando el mercado y devaluando al Estado, único factor de equilibrio y compensación ante la desigualdad en Democracia.
Un gobierno que desprecia y amenaza a los representantes del pueblo en el Congreso. extorsiona a gobernadores e inventa mecanismos intimidatorios para impedir la legitima participación social.
En este escenario se consumó el ABRAZO. Que replico en toda la extensión de la Patria. El espanto supero a la resignación y el tejido social deshilachado demostró que no está quebrado. Es un buen punto de partida. Ahora, con ese impulso, esa convicción y ese protagonismo sobre nuestro destino como Comunidad hay que seguir. Multiplicar las voces por encima de banderías, personalismos y mezquindades. Con humildad y firmeza, con amplitud y disposición a generar nuevas estrategias. Convocando a la ciudadanía sin rótulos ni actitudes dogmáticas. El desafío es enorme, tanto como la tragedia que se cierne sobre nosotros si no lo asumimos.

Un comentario en «Entre el abrazo y la grieta. Por Sara Liponezky»

  • el enero 27, 2024 a las 6:50 pm
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    Delegar funciones del kegidlativo al ejecutivo es anticonstitucional y antiargentino.devetisnbirse ta s otro país…este no los contiene…ni al que lo propone también
    .es de basuras

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