Volver a sumergirnos en nuestro pueblo. Por Omar Auton

“Si tu no crees en tu pueblo, si no amas ni esperas/ni sufres, ni gozas con tu pueblo/no alcanzarás a traducirlo nunca” Destino del Canto-Atahualpa Yupanqui

Creo que esta breve estrofa del magnífico poema de Atahualpa ilumina todo el sentido de este trabajo. Pasa que el hombre y la mujer común de nuestro pueblo mira en medio de las crecientes penurias que le toca vivir, buscando a algún dirigente que le hable, luego de escucharlo, y arrancando por pedirle disculpas por los años de ausencia, de falta de atención, de elitismo y soberbia intelectual, dialogue con ellos tratando de construir un espacio de esperanza, le insufle la calma de saber que es posible construir un presente diferente y un futuro que lo incluya a él, a ella, a sus padres, hijos y vecinos, pero se encuentra con debates vacíos, búsqueda de culpables (siempre ajenos, siempre otros) catarsis lacrimógenas y una crisis intelectual que lleva a dudar de todas las convicciones, pensamientos, ideologías y doctrinas ante un apocalipsis que no advertimos o vimos venir.

   Desde 1983 en adelante la dirigencia peronista fue arrojando a un costado del camino no sólo las categorías y definiciones de un pensamiento nacional, hijo de una cultura popular construida a lo largo de décadas, sino incluso de valores, que tan bien definiera Perón en las 20 verdades, insensibilizada ante las expectativas, necesidades y esperanzas del pueblo y con la mirada puesta exclusivamente en su “carrera dirigencial” en aras del poder, de los cargos que aseguran notoriedad, prestigio personal y prosperidad económica. Construyó un sentido de pertenencia a la famosa “clase política” que la alejó de su origen y sentido, para adquirir uno nuevo, incluso al costo de “tirarle la honra a los perros”, no soy tan necio de decir que todos incurrieron en esa defección ontológica, de ninguna manera, sin embargo es la convicción general que anida, hoy, en el alma del pueblo peronista cuando se refiere a la gran mayoría de los que ocuparon cargos de representación en los últimos 40 años.

  

Aquellos que lo hicieron por traidores, corruptos e inmorales no son parte de este análisis, sí lo son aquellos que atosigados por lecturas ya sea del post marxismo europeo y su confusión y nihilismo luego del derrumbe del “socialismo real” como de los gurúes de los think thank del capitalismo central (terceras y cuartas olas, fin de la historia, eras tecnotrónicas, nueva administración, etc.) trasladando mecánicamente debates y conclusiones sin “situarlas”, dejando de lado los necesarios filtros de nuestras realidades.

   Para ser claro, hoy en día se habla de “nuevas derechas” y se mezcla a Trump, Meloni, Bolsonaro o Milei, cuando no tienen nada que ver los tres primeros con el mediocre, brutal y fanático local. Ni a Trump ni a Meloni se les ocurrió nunca abrir las economías de sus países, destruir sus desarrollos industriales, malvender sus recursos naturales o recurrir a los dislates de la escuela austríaca, el “Hagamos EE.UU grande otra vez” de Trump implicaba reconstruir la industria norteamericana, bloquear importaciones competitivas, sancionar con impuestos a las empresas norteamericanas que trajeran a EE.UU productos fabricados fuera de su territorio, su rechazo a los inmigrantes era resultado de un nacionalismo xenófobo pero también respuesta a un reclamo de sus trabajadores que veían caer sus salarios ante la mano de obra barata migrante.

   ¿Por qué entonces apoyan a Milei?, porque Argentina posee recursos naturales que necesitan, posibilidad de negocios financieros y hasta una mano de obra barata y calificada (para sus standard) y las ideas de Milei le suenan a música para apoderarse de todo eso, el nacionalismo imperialista de los Trump necesita de cipayos, vulgares, obsecuentes y mediocres como el esperpento argentino, ser “trumpista” en Argentinas exigiría hacer todo lo contrario a lo que plantean Milei y Macri, requiere ser nacionalista y defender los intereses locales por sobre toda otra consideración

  

Es que la realidad política, histórica, social y económica europea o norteamericana son distintas y entonces las que parecen ideas similares esconden proyectos diferentes. Incluso la misoginia, el fundamentalismo espiritual, la negación del cambio climático tiene un sentido en la Europa o EE.UU protestante o puritana, blanca, racista y supremacista y otro totalmente distinto en nuestro país hispano criollo, mestizo, cristiano y con una larga historia de inmigración.

   Sin embargo nuestros intelectuales se obstinan en construir categorías falsas lo que les impide advertir la naturaleza real de nuestros problemas y por ende encontrar respuestas, pero además por si fuera poco agregan argumentos a la confusión general.

  

Cuando Milei quiere expulsar a los estudiantes brasileños de nuestras universidades porque tienen visas de turistas y asisten a universidades públicas sostenidas “con la nuestra” generando la alegría de los ignorantes y estúpidos de siempre, oculta que esos brasileños viven acá, pagan alquileres acá, el transporte acá, el IVA acá, es decir que las universidades también se pagan “con la de ellos” y que los posgrados no son gratuitos los pagan los de acá y ellos, por lo que, en realidad, nos está privando de ingresos en aras de un discurso falso y además nos genera un problema con uno de nuestros principales compradores, la principal economía latinoamericana y socio del Mercosur, ¿es tan difícil de entender?

   Si los hijos de nuestros trabajadores no pueden ir a la universidad es porque el gobierno de Macri y ahora Milei, han sumido al país en la miseria, la desocupación, la inflación con recesión y por lo tanto no pueden pagar ni el transporte para ir a la universidad, ni los libros, NO porque su lugar esté ocupado por un extranjero.

  

Pero nuestra dirigencia sigue “grogui”,asustada, su discurso es “hay que ser prudentes, estamos mal vistos, la gente aún cree que la culpa de la crisis la tenemos nosotros y no Milei, ahora es el tiempo que la lucha frente al latrocinio macrimileista la asuman la CGT y los movimientos sociales, cuando la gente se dé cuenta que la engañaron y se defraude, ahí sí, volveremos los dirigentes políticos, total no se van a acordar de las macanas nuestras al lado de las monstruosidades de Milei” perdón por lo largo del párrafo pero no es una construcción mía, una metáfora, son las palabras textuales de un connotado dirigente peronista y legislador nacional hoy día.

   Una dirigencia que hubiera estado limpia de las mediocridades, soberbia, sectarismo , e incluso corrupción de los últimos 30 años, hoy la tendría fácil frente a la crueldad y el odio al pueblo, expresados en la licuación de salarios, planes sociales y jubilaciones, quita de asignaciones familiares, eliminación del acceso a medicamentos, incluso oncológicos a niños, a la locura de despertarnos cada mañana pensando en que otra barbaridad habrán incurrido, la confesa y celebrada decisión de malvender todos los recursos naturales y volver al país a ser una estancia, productora de commodities con unos pocos patrones y 20 millones de habitantes, el resto Dios dirá, no me vengan con “asumió hace apenas dos meses, hay que darle tiempo”, cuando ni la dictadura de Videla y cía, hizo tanto daño en tan poco tiempo.

  

La reconstrucción del peronismo exige promover una nueva dirigencia, no hablo de una “dirigencia joven”, la pertenencia a un grupo etáreo no asegura nada y hay algunos dirigentes “jóvenes” de los que mejor ni hablar ya que sólo el acomodo, la obsecuencia o el pasaporte de un apellido le permiten estar donde están cuando ni siquiera exhiben un CUIL laboral. Cuando hablo de “nueva” debería decir “vieja” en el sentido de una dirigencia que conocí hace muchos años que no vivía en barrios cerrados, que eran conocidos y vistos por sus vecinos, que conocían muy bien “el territorio” y su gente, que siempre tenían una mano tendida para ayudar y no para pedir, el peronismo soportó los bombardeos, las proscripciones, las persecuciones, las desapariciones, los asesinatos y se recompuso, una y otra vez porque siempre “fue” pueblo, y curó sus heridas y se repuso en el seno de su pueblo, no lo estudió en un libro de Gramsci o Laclau, aunque no me opongo a que lean, todo lo contrario.

   Hay que convocar a elecciones del partido en todos lados, voto directo de los afiliados, nada de componendas ni rejuntes vergonzantes, hay que depurar los padrones, establecer la incompatibilidad entre los cargos de gobierno “ejecutivos” y los cargos partidarios, como dice el viejo refrán popular “Un culo, una silla”, el partido debe incorporar a los sindicatos, movimientos sociales, dirigentes barriales, de clubes de barrio, empresarios, comerciantes, a todos los sectores de nuestra comunidad y ser la expresión de sus reclamos y propuestas. No propongo tirar a nadie por la ventana, espero que los responsables de esta debacle, los que tomaron las decisiones e impusieron criterios que condujeron a que el peronismo perdiera 6 de las últimas 8 elecciones disputadas, tengan la inteligencia de ir corriéndose del centro de la cancha, demostrando así que son conscientes del daño producido.

  

Pero debemos comenzar ya, sin escondernos, algunos no van a querer oírnos, decepcionados y enojados, otros lo harán con desconfianza, algunos celebrarán que nos acerquemos a oírlos y empezar a reconstruir una fuerza colectiva que hemos subestimado o malvendido, los posibles liderazgos barriales, comunales, etc., irán surgiendo de allí, nada de comprar los viejos papagayos con sus plumas teñidas y tratando de aparecer como los “doctrinarios”, cuando sospechosamente son convocados permanentemente por los medios de comunicación y los periodistas que construyeron los líderes que nos llevaron a esta catástrofe o los que la usufructúan.

  

Hace falta reconstruir un tramado organizativo que contenga el dolor, la desilusión, la bronca, que acompañe esta travesía de nuestro pueblo por el desierto y que prepare y desarrolle las formas de resistencia y de lucha contra cada atropello, cada derecho vulnerado o quitado, cada club de barrio es un faro para reunirse y hablar de los problemas del barrio, si no lo hay usemos un garage vacío, si hay una unidad básica llenémosla de pueblo, los locales no son de tal o cual dirigente y si no lo entienden o tratan de usarnos vaciémosla, la cuestión no es el lugar sino salir de la angustia solitaria, de la cena escasa y en silencio y empezar a hablar, todo dolor se supera acompañado.

   Donde hay una universidad nacional hay que ir a discutir que se va a hacer, sorprende la pasividad y derrotismo con que se asumen los recortes presupuestarios, se eliminan contratos docentes, se reducen las horas de cátedra o la cantidad de materias a ser cursadas por los alumnos, hasta se habla de cierres, ¿Qué pasa con las dirigencia estudiantil?, ¿Qué pasa con los consejos superiores y los docentes? van a primar las divisiones entre seudodirigentes estudiantiles, corrientes partidarias, envidias y quintas por sobre la imperiosa necesidad de defender el derecho a la educación?

   Las provincias y municipios tendrán que enfrentar la saña gubernamental que quiere arrasar con la Nación y sacrificarla en el altar de Moloch de los intereses financieros locales y el poder económico transnacional, dejarlos sin presupuestos para escuelas, hospitales, seguridad, si se ponen a la cabeza de luchar contra el “unitarismo” redivivo bienvenido sea y hay que acompañarlo, si por el contrario traiciona el mandato de su pueblo ya se sabe qué hacer.

  

Es que mientras nuestros “referentes”, “militantes de redes” e “influencers progres“ dan la batalla acerca del tamaño del pie o el pene de Milei, los modelos de reloj de su hermana o si son amantes incestuosos, las peleas con artistas o por el lenguaje “inclusivo”, el gobierno avanza en la destrucción no solo de derechos individuales sino del sistema republicano, democrático y federal, que mal o bien hemos sabido construir y cobijó a generaciones, hasta que la reacción conservadora de Videla y sus secuaces, Macri y Milei, incluso con la domesticación de gran parte de la dirigencia peronista después de 1983, que tuvo su expresión más acabada en Menem o sus herederos como hoy Ritondo o Santilli, nos llevara a este punto donde la balcanización de la patria está a la vuelta de la esquina.

   Estamos dispersos y en retirada, mirando hacia los cuatro puntos cardinales para ver si aparece una luz hacia la cual converger, convirtamos cada espacio, cada casa peronista en un firmamento de luces que nos llame, en casas del encuentro, cada compañero que, con humildad, use su teléfono o nos llame para “empezar a hablar” démosle una mano, y sumemos a otro, donde ya hay una organización fortalezcámosla. El movimiento obrero es nuestro faro, han sabido postergar sus diferencias, sus peleas por espacios y han dado la primera batalla exitosa, pero sólo no podrá alcanzar la victoria, esta solo es posible si es hija del pueblo peronista todo.

  

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