El día que Firmenich propuso reemplazar a Perón

Perón decía que la soberbia era el peor defecto de un político. Y soberbia, combinada con uso de la violencia, podía derivar en tragedia. El Perón que no escuchamos tercera parte. 

Por Aldo Duzdevich

“Hace poco, Mariano Grondona en un artículo dijo que los jóvenes peronistas recién se estaban haciendo peronistas ahora, porque recién estaban conociendo a Perón…cosa que es objetivamente cierta …con Perón teníamos una serie de coincidencias en la época de la Resistencia…Hoy Perón está aquí, Perón es Perón y no lo que nosotros queremos”(…) hay que profundizar su pensamiento, cosa que en rigor generalmente no conocemos (…) está escrito en una cantidad de libros, discursos, cartas(…)incluso un libro que la mayoría de nosotros no ha leído: ‘La Comunidad Organizada’ que fija el pensamiento filosófico de Perón, es la ideología de Perón”, así arrancaba Mario Firmenich su charla a fines de 1973, frente una seleccionada audiencia de cuadros medios de la organización Montoneros .

Abal Medina en su reciente libro ‘Conocer a Perón’ (que recomiendo leer ) habla de esta charla del jefe montonero. Abal cuenta una de sus reuniones con Peron : “Mire lo que esta diciendo este Firmenich, que ahora se las da de intelectual. Lo conocí hace pocos meses y ya casi me esta tratando de enemigo en reuniones que tiene por allí” . Y me dio un largo papel que mas tarde Perdía reconoció como autentico y que formulaba criticas fuertes al General. (…) En una entrevista con la revista Noticias el 21 de febrero del 2004 Mario Firmenich dijo : “En septiembre de 1973 yo di charlas a los frentes, una de las cuales se desgrabo y se distribuyo. Yo plantee los ejes de las contradicciones que teníamos con Perón . A raíz de ello Perón citó a Abal Medina y le dijo “Lea Vd esto me están tratando a mi como enemigo”. Hasta aquí el relato del libro “Conocer a Perón.”

Este es un texto que ningún historiador y/o interesado en los 70 debe obviar leer, porque es el nudo central de la confrontación de Montoneros con Perón, que recién se hará publica, varios meses después cuando el 1 de Mayo abandonen el acto de la plaza de mayo.

Montoneros mantenía un doble discurso. En su revista publica El Descamisado juraba lealtad incondicional a Perón. Pero en sus documentos internos reservados a los miembros “encuadrados”, es decir quienes efectivamente pertenecían a la “orga” , decían lo contrario. Incluso al final de la charla, en las preguntas, el mismo Firmenich explicaba como manejarse con ese doble discurso ante los militantes de base.

Este texto estuvo perdido por muchos años. Pero quien lo rescató y publicó en el historiador Roberto Baschetti, en su compilación ‘Documentos 1973-1976 Volumen I’. La seriedad profesional y ubicación politica de Baschetti, da fe de la veracidad y textualidad del documento.

Firmenich había convocado a los “responsables” de los frentes UES, JUP, JP, JTP “encuadrados” en la organización para explicar el nuevo documento de linea política, posterior a la fusión FAR-Montoneros, que los militantes bautizaron como “el Mamotreto” por lo denso de su texto.

Del pensamiento “mágico” al método dialéctico marxista

En la introducción Firmenich explica que es necesario reemplazar lo que él llama “pensamiento mágico”, por un pensamiento “racional y científico”. A su juicio, lo científico consiste en adoptar el método de análisis dialéctico del marxismo-leninismo.

“Debemos hacer una autocrítica del pensamiento político que hemos tenido desde el 25 de mayo en adelante (…) el pensamiento que hemos desarrollado es un poco mágico (…) Este pensamiento mágico lo podemos caracterizar como una especie de infantilismo político es decir un pensamiento no maduro que produce a su vez picos de nuestra reacción picos exitismo y de derrotismo.”

“Es decir que nuestros picos exitismo y derrotismo solo tienen explicación en un pensamiento infantil desde el punto de vista político (…) .lo interesante es ver que tenemos que cambiar nuestro modo de analizar la realidad”.

“Perón, tiende a un pensamiento reformista, evolucionista, y no posibilita, no dota, de un pensamiento suficientemente riguroso para que se pueda analizar la realidad sin el pensamiento “mágico”. “El proceso revolucionario requiere de un Frente de Liberación…hay que distinguir lo que es la clase obrera, de la clase obrera industrial; existe la burguesía, que tiene distintos estratos, pequeña burguesía, mediana burguesía, gran burguesía, existe la oligarquía, el imperialismo y los monopolios… Esto es un poco la contrapartida del pensamiento mágico”

“La ideología de Peron es contradictoria con nuestra ideología porque nosotros somos socialistas”

“La tercera posición es ideológica que esta equidistante entre el demo liberalismo capitalista y el socialismo internacional marxista, eso es la tercera posición. Eso se expresa a través de un estado que sea económicamente libre y políticamente soberano,(…)donde impere la justicia social garantizada por un estado fuerte; un estado poderoso que estatiza una serie de resortes de la economía, que la planifica de tal modo de recortarle la expansión al capital; es decir humanizar el capital(…)y constituir un estado en el que participen organizadamente los distintos sectores sociales(…) eso es el Justicialismo.(…)En rigor lo que Perón define como socialismo nacional es el Justicialismo.”

Aún hoy en el 2022 esta definición del Justicialismo resulta acertada y revolucionaria; pero no era ideología adoptada por Montoneros.

Sigue diciendo Firmenich : “Hay que tener claro que es la ideología. Es un proyecto socio-económico-político que representa en forma cabal los intereses de una clase determinada. Resulta de ello que nuestra ideología es el socialismo, porque el socialismo es el estado que mejor representa los intereses de la clase obrera”

“La ideología de Peron es contradictoria con nuestra ideología porque nosotros somos socialistas (…)para nosotros la Comunidad Organizada, la alianza de clases es un proceso de transición al socialismo. Estas contradicciones nosotros las hemos descubierto hace muy poco y creemos que Perón también las ha descubierto hace muy poco”.

“La contradicción con Perón es insalvable.”

Firmenich era consciente de la sensación de deslealtad retroactiva que podría desparramarse hacia dentro y hacia fuera de la organización y es cuidadoso cuando dice “Estas contradicciones nosotros las hemos descubierto hace muy poco y creemos que Perón también las ha descubierto hace muy poco”.

Sin embargo, las diferencias con Perón no eran nuevas ni tampoco el método de análisis marxista. Lo único novedoso era la coyuntura, el momento, ahora sí, era oportuno para decirlo. Concluye este pasaje de su discurso dejando la pelota del lado del General.

“La contradicción con Perón es insalvable. Su solución ideal seria que Perón optara por admitir que la historia va mas allá de su proyecto ideológico y que nosotros somos los hijos objetivos del Movimiento Justicialista; y que entonces resignara su proyecto ideológico adecuándose a esa realidad.”

“Perón sabe que nuestra posición ideológica no es la misma que la de él, y de ahí que tiene una contradicción que vaya a saber como la resolverá.”

“Nuestra intención tal vez “desmedida”, de ser conducción estratégica”

“Existe otra contradicción que deviene de la concepción de la conducción. La conducción estratégica para Perón (…)es unipersonal, es el conductor y los cuadros auxiliares. Eso es contradictorio con un proyecto de vanguardia, en donde la conducción la ejerce una organización, no un hombre, no hay conductor. A partir de allí, del desarrollo de nuestro proyecto, y de nuestra intención tal vez “desmedida”, de ser conducción estratégica, surgen confrontaciones o competencias de conducción.”

En esta frase claramente Firmenich sinceraba la propuesta de Montoneros de disputarle la conducción del peronismo a Perón en vida. El concepto de vanguardia revolucionaria, es un concepto marxista. Se trata del partido revolucionario que conduce las masas obreras en su lucha por el socialismo. Obviamente Firmenich entendía que Montoneros era esa vanguardia revolucionaria.

¿Como se lo explicamos a la gente?

Alguien preocupado por “como se lo explicamos a la gente” preguntó: “El problema que yo veo es como se les baja esto a los compañeros, porque si les bajamos lo del problema ideológico se pueden generar muchas confusiones” . Otro expreso: “La dificultad frente a todo esto se presenta ante las explicitaciones publicas de esta política. Y los compañeros cuando se pongan ante un micrófono y le pregunten que piensan de Perón, se van a ver en figurillas(…) esta es la contradicción entre lo que se asume para adentro y lo que se asume para afuera”.

Firmenich responde: “A uno le podrás tal vez explicar todo, a otro le tendrás que explicar de a poco. Le tenes que explicar porque vos estas en desacuerdo con Perón en algunas cosas y sin embargo seguís siendo peronista (…) Tenes que distinguir los distintos niveles de conciencia de los compañeros (…) a los que comiencen con desviaciones “alternativistas” les va a ser mas fácil de comprender…. Y al que manifieste tendencias al movimientismo, seguramente les va a resultar mas difícil…”(…) Por ahora el punto primero de la explicación es esto: ¿quien es el conductor de este proceso? Perón.(…) entonces uno puede fundamentar su desacuerdo parcial y hacer la venia igual.

El día que Peron diga “estos tipos fulano y mengano, son unos infiltrados quiero que se vayan del Movimiento; ahí veremos que hacemos. Por ahora no se presenta esa situación.”

Matar a Rucci para una negociación

Le preguntan a Firmenich por la muerte de Rucci. Lejos de desvincularse directamente del hecho, responde: “Toda vez que uno ataca a un enemigo, ese enemigo lo ataca mas violentamente a uno. Pero, si nosotros no avanzamos sobre la burocracia, renegamos de producir ese desplazamiento de sectores que distorsionan el Movimiento. Lo que pasa es que ese avance tiene límites que están determinados por el poder objetivo que tienen ellos y que tenemos nosotros, y por la decisión de Perón. (…) Y allí hay que frenarse.

“En aquel momento hubo un error (…) nosotros pensábamos que Perón se iba a mover en el medio de estos dos factores de poder que competían entre si ( burocracia vs montoneros), y que iba a buscar una solución de estabilidad, una negociación entre ambos, congelando la situación. Pero ocurre que Perón, seguramente se dio cuenta antes que nosotros, de las diferencias ideológicas, entonces Perón no opto por eso. Yo no creo que haya sido por nuestra ofensiva que Perón no opto por eso.”.

Las preguntas continúan y alguien lo consulta a Firmenich sobre qué tiene para negociar Montoneros con la burocracia sindical. El “Pepe” responde: “Ellos, por lo visto, parece que se sienten en condiciones de aplastarnos, por eso no aceptan la negociación. ¿Nosotros que le ofrecemos? Les ofrecemos un armisticio en donde le respetamos su poder. Eso se puede expresar en que nosotros no puteamos todos los días a Lorenzo Miguel, en que no lo matamos, en una serie de cosas. Ahora, ellos no están muy interesados en la negociación…”

La idea de una ofensiva como antesala de una tregua negociada se hace presente aquí en las propias palabras de Firmenich. Con este esquema puede interpretarse la ejecución de Rucci en dos sentidos: por un lado, como ofensiva previa a la negociación con Perón; por otro lado, como ofensiva previa a un “armisticio” con la burocracia, en este caso, Lorenzo Miguel, con quien parecería tener buen diálogo.

Construir poder militar

Luego hace un análisis sobre la imposibilidad de acumular poder político militar en el marco del estado de derecho. Lógicamente mantener y acrecentar una organización militar, en el ámbito de una democracia, estaba fuera de la ley. Firmenich agregaba: “Entonces, como no es posible hacerlo dentro del sistema de partidos políticos” hay que “forzar la fractura para superar esta etapa.” Sin dejar muy claro el significado de “forzar la fractura”; que seria el de “acelerar las contradicciones”.

Luego define su política para con el ejército: “solamente se va a fracturar el ejercito si se ve obligado a un enfrentamiento prolongado, continuo, violento y con cierta duración con el pueblo.”.

“Ahora en el mediano plazo, del momento el de la fractura para adelante, hay que hacer un cálculo estratégico. Nosotros todo lo que podemos construir desde el punto de vista militar son fuerzas irregulares, y podemos incidir o tratar de incidir en una política tendiente a la división de las fuerzas armadas. Ahora, ahí hay que hacer un cálculo estratégico un guerrillero equivale como mínimo a 10 soldados regulares el país tiene 200.000 soldados regulares nosotros para equilibrar eso precisamos un mínimo de 20.000 hombres armados estamos lejos …. y una parte de las fuerzas armadas volcada a nuestro favor (…) Lograr esto en 6 meses es imposible lograrlo en un año y medio es más o menos posible lograrlo en dos años es posible.”

Un año después (septiembre de 1974) Montoneros pasó a la clandestinidad y le declaro la guerra al gobierno constitucional de Isabel Perón. Fueron encuadrando en la estructura militar gran cantidad de jóvenes, la mayoría, estudiantes secundarios y universitarios . Pero, contra las predicciones de Firmenich, en el momento del golpe , ni hubo 20 mil guerrilleros en armas, ni ejercito quebrado, ni acompañamiento popular detrás de la guerrilla. A fines de 1976, cuando ya habían sufrido mas de 3500 desapariciones y muertes, Firmenich y demás jefes, partían al exterior a seguir dirigiendo una supuesta guerra, que nunca existió.

El Perón que no escuchamos

Tal vez en ese momento alguien recordaría aquella reunión del 8 de septiembre de 1973 en Gaspar Campos donde Perón les decía : “Algunos se apuran, y yo siempre digo, hay que andar con cuidado. Los otros días me encontré con unos muchachos y me dijeron por qué hay que hacer esto, hay que hacer lo otro, y entonces yo les dije: Si ustedes quieren hacer igual que hace Allende en Chile, miren cómo le va a Allende en Chile. Entonces hay que andar con calma, cuidado con eso, porque la reacción interna y apoyada desde afuera, es sumamente poderosa, y aquí todavía no se ha revelado el misterio; porque todavía hay tipos, que están mirando por debajo de la reja de los cuarteles para ver cuándo pueden salir y ustedes saben, cuando salen esos locos cómo la agrandan.”

“Los ingredientes de la revolución son siempre dos: sangre o tiempo, si se emplea mucha sangre se ahorra tiempo, si se emplea mucho tiempo se ahorra sangre…. Pero siempre es una lucha y yo soy partidario de gastar tiempo y no gastar sangre inútilmente. Porque, ¿qué hubiéramos obtenido? En una guerra civil hubiéramos destruido el país… Y después, ¿con qué hacíamos la guerra civil, muchachos? ….. Es decir, hay que pensarla muy bien. Los consejos que le di a Allende, no los ha cumplido y le va como le va, pobre. Hay que pensar que del otro lado hay una voluntad contrapuesta, que también tiene fuerza, y que no es cuestión de atropellar con la cabeza porque se rompe la cabeza, ¿saben…?”

Peron hasta el día de su muerte, se siguió reuniendo en publico y en privado con la dirigencia de Montoneros para tratar de persuadirlos que guarden las armas y lo dejen gobernar. Los “muchachos” como él los llamaba debían esperar un poco mas, que llegue su tiempo; su plan era el trasvasamiento generacional, para eso les había dado tanto espacio en el gobierno, para que se vayan fogeando en la tarea de gobernar.

Pero, definitivamente Montoneros estaba en otro proyecto, que bien explico Firmenich en su charla, ser la vanguardia del proletariado en su lucha hacia el socialismo y construir un ejercito para derrotar a las fuerzas armadas, cuando llegase el “punto de fractura”. El 24 de marzo, no hubo 20 mil irregulares en armas, ni las masas volcadas a la guerra civil . Para ese momento, por su enfrentamiento con Peron y el peronismo, Montoneros había perdido todo apoyo popular. La cúpula se “replegó” al exterior para desde allí dirigir una guerra imaginaria. Mientras aquí las fuerzas armadas ejecutaban su siniestro plan que no era de guerra sino de cacería.

Los miles de victimas, lejos de llamar a la reflexión, hoy sirven para reforzar la soberbia de algunos que pretenden re-afirmar su razón con la frase “la mayor cantidad de muertos los pusimos nosotros”. A veces la soberbia no es una enfermedad que se cura con los años.

(*) El columnista es autor de “La Lealtad-Los montoneros que se quedaron con Peron” y “Salvados por Francisco”.

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