José María Castiñeira de Dios, el intelectual peronista que acuñó la frase: “Volveré y seré millones”

José María Castiñeira de Dios nació en Usuahia en 1920, hijo de José Castiñeira Moreda y de Rosa de Dios. En diversas circunstancias evocó su niñez en la isla cuando era una comarca con “cincuenta o sesenta casas de chapa y madera”, donde convivía con sus padres y abuelos, sus amigos lo nombraban “el Gallego”, soportaban intensos fríos y veían “pasar el tren con los presos que iban a buscar la leña al bosque”.

A los siete años, abandonó la escuela rural, cuando su familia se mudó a Buenos Aires, y comenzó a garabatear su espíritu de poeta. Escribía a diario, participaba y ganaba concursos. Con tiempo y confianza, comenzó a publicar en los diarios locales y, sin dudarlo, se adentró de lleno en las filas la poesía política.

Leopoldo Marechal, su maestro en la escuela primaria y su mentor político, lo acercó sin saberlo a las filas del peronismo. Recuerdan sus amigos que José María contaba con orgullo haber sido el afiliado N° 48 al Partido Justicialista.

Peronista desde el minuto cero, se convirtió en un hombre de confianza de Evita y de Perón: trabajó en la Fundación Eva Perón, formó parte del Comando Táctico de la Resistencia Peronista tras el Golpe de Estado de 1955 y fue secretario de prensa de Perón durante su tercera presidencia, entre otras tantas labores militantes.

Poeta del pueblo

“Volveré y seré millones”, la frase que el mito popular le atribuye a la voz de Eva Perón, es parte de un poema que escribió tiempo después de aquel doloroso 26 de junio de 1952:

Toda mi vida es un río
que anda rodeando la tierra
con ese pendón de guerra
que sólo al Pueblo confío.
¡Mi Pueblo, este signo mío,
este amor sin más razones!
Presa entre sus cerrazones,
y porque soy libre y fuerte
YO VOLVERÉ DE LA MUERTE.
VOLVERÉ Y SERÉ MILLONES.

Castiñeira de Dios escribió ese poema en 1962. Algunos investigadores atribuyen la frase a un cacique del Alto Perú, pero, para otros, esas palabras pertenecen a un pueblo que las hizo suyas junto al deseo de sentir a una Evita multiplicada en cada rincón del país donde haya hambrientos y descamisados.

Pese a su longevidad, nunca dejó de escribir. Uno de sus últimos textos lo realizó a sus noventa y dos años, tres años antes de morir. Su “curriculum vitae lírico”, como él informalmente lo llamaba, lo fechó un 30 de marzo de 2012.

Es considerado uno de los poetas más representativos de la “Generación del 40”.

Función pública

Desde Perón en adelante y hasta que su cuerpo se lo permitió, se dedicó a la función pública ejerciendo diferentes cargos en el ámbito de la cultura. Fue director en el Fondo Nacional de las Artes (1973/74), director de la Biblioteca Nacional (1989/92), y secretario de Cultura de la Nación (1992/94). Además fue miembro de la Academia Argentina de Letras, de la Sociedad Argentina de Escritores, integrante de la Academia Nacional de Periodismo, entre tantas otras actividades.

Falleció en Buenos Aires, el 2 de mayo de 2015, a la edad de 95 años.

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