Malvinas: la guerra que ganamos, por Horacio Paccazochi

Han pasado 41 años de la reconquista y de esa batalla que Inglaterra ganó, pero también de la guerra que perdió. Decimos que perdió la guerra pues el 2 de abril de 1982 comienza una nueva etapa en el histórico reclamo de soberanía argentina sobre Malvinas. Argentina emergió de esa batalla con el reconocimiento de los hermanos países latinoamericanos y de gran parte del mundo sobre sus justos reclamos. Inglaterra ha quedado sola empecinada en su soberbia imperial. Sola con su sueño imperial de reinar sobre los mares. Alejada de Europa a través del Brexit con tal de mantenerse como “paraíso fiscal”, esperando siempre contar con el apoyo de EEUU, sin el cual tampoco habrían ganado esa batalla.
Pero el mundo está en plena ebullición, un nuevo orden mundial empieza a socavar las bases de un status imperial y colonial que ya no puede frenar más los reclamos de respeto a la dignidad, y progreso de muchos pueblos del mundo.
El enclave colonial de Malvinas hoy subsiste gracias a las licencias de pesca que otorga a una flota multinacional que depreda el Atlántico Sur. Ya lo había dicho John Barton Director, ilegal, de Pesca el 14 /3/2012: “Sin las licencias de pesca no habríamos sobrevivido en Malvinas”
Especialmente desde los Acuerdos de Madrid, el Reino Unido otorga licencias de pesca a empresas que capturan 250.000 toneladas por año, por un valor de 1.000 millones de dólares. Están en proceso de construir un puerto en Malvinas que constituiría la puerta de acceso a la Antártida, y de la logística de los buques que operan en el Mar Argentino.
Hoy el reclamo soberano de Argentina no se limita solo a las islas. Hoy los piratas ocupan 1.639.900 Km de territorio marítimo, nos disputan 1.430.367 Km. cuadrados de plataforma continental, y 965.597 Kilómetros cuadrados de la Antártida Argentina.
Los Acuerdos de Madrid nos dejaron las manos atadas militarmente, y rige un embargo de armas sobre todo material bélico de origen británico que pueda adquirir argentina.
Pero esta situación está empezando a cambiar.

El 2 de Marzo pasado la cancillería argentina dio por terminado los acuerdos que el vicecanciller de Macri, Foradori, había firmado con los británicos, whisky de por medio, donde se proponían un montón de acciones comunes menos… ¡hablar de soberanía! Así también el atroz endeudamiento del gobierno de Macri nos deja todavía atados a negociar con EEUU la adquisición de material bélico. Pero esto también empieza a cambiar pues los norteamericanos empiezan a susurrarle a sus primos allende de los mares que aflojen pues chinos y rusos, entre otros se ofrecen como proveedores.

EL “SERVICIO CIVIL DEL IMPERIO”

Como vemos todo está en movimiento. Salvo los argentinos que constituyen el “servicio civil del imperio”. Ya lo dijo en su oportunidad Jorge Abelardo Ramos: “Inglaterra está dispuesta a ceder en muchos puntos pero nunca renunciar a Malvinas y los cipayos”. Y estos le responden fielmente. El historiador Luis Alberto Romero expresaba en su momento: “Mi problema es realmente el nacionalismo, un rasgo patológico de la cultura argentina. Su versión más extrema es Malvinas y cada tanto resurge. Y eso si me afecta porque da la sensación de que no se puede estar en contra”. Luis Alberto Romero firmante con otras 17 “personalidades” de un documento sobre Malvinas presentado al gobierno nacional en 2012 donde planteaban la “autodeterminación de los Kelpers”. Falso argumento ya que la autodeterminación de los pueblos que plantea la ONU es respecto a poblaciones originarias y no trasplantadas como en Malvinas. Entre dichos firmantes se encontraban Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli, Santiago Kovadlov, José Eliaschev, Jorge Lanata, y Fernando Iglesias. Periodistas, académicos y legisladores asiduos opinadores en los grandes medio de difusión cuando se trata de hablar en contra del país. Detestan cualquier manifestación de soberanía, lo que no les impide concurrir alegremente, todos los 4 de Julio, a la embajada de los EEUU a celebrar el aniversario de su independencia. Los podemos ver en todos los movimientos políticos y alianzas electorales que se armen en contra del frente nacional liderado por el peronismo. Son más allá del disfraz ideológico con que se presentan el “servicio civil del imperio”, sea este inglés o norteamericano.

MALVINAS PATRIMONIO DE AMERICA LATINA
La guerra de Malvinas nos permitió recuperar la hermandad con los pueblos latinoamericanos a través de la solidaridad política y militar, y a nuestras Fuerzas Armadas reencontrarse con su misión histórica cual es la defensa de la soberanía territorial, en vez de servir de guardia pretoriana de intereses foráneos.
Podemos decir sin temor a equivocarnos que la causa de Malvinas sintetiza las grandes aspiraciones nacionales. Por un lado es la recuperación del territorio que no se circunscribe a las islas sino también a su proyección en el Atlántico Sur y la Antártida. Está relacionada con la defensa nacional sin la cual no es posible proteger a la inmensidad oceánica y antártica que ellas representan. Tiene que ver con el desarrollo cientifico-tecnologico del País sin el cual todo lo anterior no es posible.
Pero fundamentalmente es el punto de unión de los argentinos más allá de banderías políticas, diferencias ideológicas, y sociales.
Malvinas se constituye en el punto cardinal en el que los argentinos debemos reencontrarnos con nuestra conciencia nacional. Somos parte de una gesta americana que llevo a independizarnos de España, conformar una nueva “raza cósmica”, como la definiría José Vasconcelos, que sería la fusión del indio con el ibérico y comenzar la aventura de construir una autoconciencia que todavía no ha terminado.
En esta construcción Malvinas tiene una significación fundamental no solo para Argentina sino para toda Latinoamérica.

Un comentario en «Malvinas: la guerra que ganamos, por Horacio Paccazochi»

  • el abril 1, 2023 a las 4:43 pm
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    Malvinas y todas sus implicancias debe ser preocupación fundamental de todos los argentinos bien nacidos. Debemos recuperar nuestras posibilidades soberanas integralmente , integralmente

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