La vieja misma historia: disuasión, recursos naturales e instrumento militar. Por el general Juan Martín Paleo

Los ejercicios que las Fuerzas Armadas realizan a lo largo y lo ancho de nuestro territorio tienen como finalidad contribuir a que el pueblo argentino pueda elegir democráticamente, libre de toda injerencia de potencias extranjeras, qué modelo de desarrollo económico sustentable prefiere para la explotación de sus recursos.

El famoso historiador Eric Hobsbawm (La era del imperio, 1987) explicaba la lógica del imperialismo a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, como el resultado de la combinación entre la geopolítica y el proceso de globalización de los mercados. Dicho de otro modo, la lógica de la competencia económica de las grandes potencias las llevó a expandirse en forma violenta en búsqueda de nuevos mercados para colocar sus manufacturas de origen industrial y hacerse de una fuente segura de provisión de materias primas (aceite de palma, caucho, petróleo, algodón, etc.). Estas materias primas o recursos naturales, por una cuestión azarosa, yacían y yacen en su mayoría en países periféricos. Aún cuando el orden internacional y el capitalismo experimentaron grandes cambios, la estructura centro-periferia sigue siendo uno de los ejes estructurantes del mundo actual. La disputa entre las grandes potencias por el acceso a recursos naturales de los países periféricos sigue más vigente que nunca y el conflicto en Europa del este ha despertado un nuevo interés por los alimentos y fuentes de energía.

Frente a este escenario y teniendo en cuenta que Argentina es uno de los principales exportadores de alimentos del mundo; que posee la segunda reserva más grande de gas no convencional y la segunda reserva más grande de litio del mundo; que tenemos la cuarta reserva de petróleo no convencional y que existe un potencial enorme de petróleo off shore en el Atlántico Sur (sólo en la cuenca de Mar del Plata habrían 1000 millones de barriles de petróleo); sería inaceptable que las FF.AA argentinas no se preparen para disuadir/repeler la agresión de una amenaza estatal militar externa (AEME) que pretenda coaccionarnos, realizar acciones punitivas o atacarnos en forma directa con el objeto de afectar nuestro potencial nacional, acceder a nuestros recursos naturales, o conseguir ventajas leoninas sobre la explotación de los mismos. En este breve artículo se explicará por qué y cómo las Fuerzas Armadas se preparan para defender los recursos naturales que son denominados objetos de valor estratégico (OVE).

La guerra por los recursos naturales

Existe una vasta literatura académica que prueba que existe una correlación entre la guerra y los recursos naturales. Obviamente las razones de un conflicto bélico son multicausales pero no se debe subestimar el efecto que tiene la competencia por los recursos naturales para la seguridad internacional. En efecto, los recursos naturales son esenciales para el desarrollo económico y la prosperidad de un Estado, en especial para aquellos países cuyas industrias dependen críticamente de ellos. Michael Klare, en su libro “La guerra por los recursos: El nuevo territorio del conflicto global” (2001) afirma que los Estados tienen fuertes incentivos a competir por el acceso a recursos naturales como el petróleo, los minerales y el agua dado que proporcionan una ventaja competitiva en la economía global, y porque buscan asegurar su abastecimiento con el fin de mantener su poder económico. Cabe destacar que, en muchos casos, asegurar ese abastecimiento es también negárselo a un competidor. Además, Klare demuestra que los recursos naturales a menudo están vinculados a consideraciones militares estratégicas. Por ejemplo, el petróleo es un recurso crítico para las operaciones militares modernas, y los estados pueden ir a la guerra para asegurar el acceso a las reservas de petróleo con el fin de mantener sus capacidades militares. Los conflictos bélicos que ocurrieron en el Medio Oriente, Cáucaso y Norte de África a fines del siglo XX y el primer cuarto del XXI, no se pueden entender sin esta lógica de competencia por los recursos naturales.

Pozos de petróleo en Sudán del SurPozos de petróleo en Sudán del Sur

En la misma sintonía de Klare estudios cuantitativos como los de Furlong, Caselli y otros (The geography of Inter State wars, 2013) realizaron un estudio de 606 casos en el período 1946-2008 y demostraron que se incrementa la probabilidad de que exista un conflicto militarizado cuando un país tiene petróleo frente a uno que no tiene y cuando un Estado posee sus reservas cerca de su frontera esa probabilidad aumenta hasta casi 4 veces. Finalmente, Acemoglu y otros (A dynamic theory of resource wars, 2011) demostraron que cuando la demanda de un recurso natural es inelástica (es decir su cantidad demandada no baja significativamente ante una suba de precios) existe mayor probabilidad de que haya un conflicto armado por el mismo.

En un contexto de rápido crecimiento poblacional, de agudización de los problemas de escasez debido a los efectos nocivos del cambio climático y frente a la evidencia que presenta la literatura científica no es una idea paranoica o carente de fundamentos sólidos preparar a las FF.AA para defender a los recursos naturales de la Nación.

Planeamiento militar, planes de campaña y defensa de los recursos naturales

Un aspecto poco conocido por la ciudadanía argentina es cómo se realiza la planificación del instrumento militar a corto, mediano y largo plazo y cómo se planea defender nuestro territorio frente a posibles Amenazas Estatales Militares Externas (AEME). En primer lugar, la conducción política mediante la Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) describe el escenario internacional, le impone la misión al instrumento militar y establece los lineamientos que debe seguir el instrumento militar para cumplir esa misión. Así la DPDN vigente aprecia que: “Los referidos cambios económicos han revitalizado la puja por los recursos naturales estratégicos y por el control de las rutas de comercio que transportan dichos recursos desde sus zonas de extracción hacia las de producción y consumo. La demanda mundial de agua dulce, petróleo, gas, minerales y alimentos, entre otros bienes escasos, se vislumbra como potencial fuente de conflictos entre Estados.” (DPDN, 2021 p.6)

A partir de ese diagnóstico se deduce que: “La protección de los recursos naturales, contenidos en la definición más comprehensiva de recursos estratégicos, constituye un aspecto medular en la formulación de la actitud estratégica defensiva de la República Argentina. Siguiendo lo establecido por el artículo 2° de la Ley N° 23.554 de Defensa Nacional y el artículo 1° del Decreto Reglamentario N° 727/06, asegurar la disponibilidad de recursos naturales renovables y no renovables localizados en el territorio nacional es una forma tangible de materializar los intereses vitales de la Nación. Deben planificarse las capacidades y doctrinas acordes para proteger los espacios y recursos estratégicos ante la potencialidad de un ataque militar estatal externo, sobre todo aquellos que revisten una importancia fundamental para el desarrollo socioeconómico y el sustento de la población (…)” (DPDN, 2021 p.20)

Ejercito Argentino  (Crédito: Franco Fafasuli)Ejercito Argentino (Crédito: Franco Fafasuli)

Como se puede apreciar, el desarrollo de ejercicios militares en el territorio nacional donde existen recursos como el litio, gas no convencional, energía nuclear, hidroeléctrica, recursos ictícolas o infraestructuras de conectividad sensibles (aeropuertos, puertos, puentes, destilerías, centros nodales cibernéticos, etc) no son el resultado de un capricho militar, sino que responden a la ejecución de una directiva de la conducción política de la defensa de planificar las capacidades y doctrinas acordes para proteger los espacios y recursos naturales estratégicos de la Argentina. Ahora bien, ¿Cuáles son los pasos secuenciales por los cuáles se llega de la DPDN a planificar y realizar ejercicios militares en Áreas como el Comahue o Bahía Blanca?

El decreto del Poder Ejecutivo Nacional N°1729/2007 establece el ciclo de planeamiento de la defensa nacional en donde le compete al Estado Mayor Conjunto elaborar una serie de documentos que son supervisados y aprobados secuencialmente por el Ministerio de Defensa. Se deja de lado las hipótesis de conflicto y se adopta el método de planeamiento por capacidades en un ámbito de incertidumbre. Esos documentos son: 1) La Directiva de Elaboración de Planeamiento Estratégico Militar que establece los lineamientos sobre el planeamiento de las capacidades, doctrina, misión y organización de las FF.AA de acuerdo a la DPDN; 2) La Apreciación y Resolución Estratégica Militar donde se hace una apreciación de las tendencias, riesgos y amenazas militares, objetos de valor estratégicos a defender y concluye con una Resolución Estratégica Militar destinada a dar cumplimiento con la DPEM; 3) el siguiente documento es la Directiva Estratégica Militar que materializa la resolución estratégica militar adoptada precedentemente y, a partir de esas definiciones se establecen los; 4) planes corto, mediano y largo plazo del desarrollo y empleo del instrumento militar; 5) de los planes de mediano y largo plazo se elabora el Proyecto de Capacidades Militares (instrumento militar deseable) y por último 6) el poder político determina el horizonte financiero y de ahí surge el Plan de Capacidades Militares (instrumento militar posible).

Como se ha reiterado en otras oportunidades el Estado Mayor Conjunto ha adoptado, producto de los estudios y conclusiones de un detallado trabajo de planeamiento, una estrategia o concepto de empleo que se denomina multicapa porque concibe la defensa como varios sistemas de operaciones multidominio dispuestos en profundidad o capas, compuestos por diversas capacidades que operan en forma sincronizada, ágil e integrada en sus dimensiones físicas (aire, mar, tierra, espacio exterior) como no físicas (información, ciber, espectro electromagnético). Es de restricción de área porque procura limitar la libertad de acción del enemigo en una zona de operaciones mediante acciones militares no lineales de desgaste, rehusando el enfrentamiento decisivo. Por acciones militares no lineales se entiende a la aplicación de estrategias, tácticas, capacidades, y métodos disruptivos para evitar o negar las fortalezas del oponente y explotar sus debilidades. No se pretende, en primera instancia, destruir físicamente al agresor sino desgastarlo, paralizarlo y hacerlo colapsar moralmente.

Esta estrategia o concepto de empleo responde a una optimización realista de un escenario a 20 años de lo que el instrumento militar argentino estará en condiciones de hacer con los recursos humanos, materiales, su extensa geografía/espacios jurisdiccionales a defender y el horizonte financiero previsto en ese plazo. Es decir, es la mejor adecuación posible de los modos a los medios que se le otorgan y a los fines que se le fijan al Instrumento Militar en la Argentina.

De todo ese ciclo de planeamiento y siguiendo la estrategia multicapa de restricción de área se instruyó al Comandante Operacional del Estado Mayor Conjunto para que elabore los Planes de Campaña (se llaman así a los planes de defensa del país para defender sus objetos de valor estratégico, entre ellos los recursos naturales tal como lo impone la DPDN). En esos planes de campaña se evalúan los posibles modos de acción de una AEME que quisiera afectar nuestros recursos naturales, (por ejemplo, el gas no convencional que existe en Vaca Muerta o la represa hidroeléctrica de El Chocón-Cerros Colorados). De acuerdo a esos modos de acción del agresor se elaboran los propios destinados a rechazar esa amenaza que luego serán testeados en el terreno.

¿Qué se hacen en esos ejercicios? Se prueban nuevas capacidades y doctrina articuladas en un plan de defensa de restricción de área en el cual se evalúa que funciona y qué no funciona. Así por ejemplo para repeler un ataque blindado se probarán las bombas merodeadoras y el empleo de infantería ligera con sistemas anti tanque Carl Gustav; para brindar cobertura anti aérea se desplegarán los sistemas SAAB RBS-70 adquiridos a Suecia; se probarán las capacidades ofensivas de ciberdefensa para interferir los sistemas de Comando y Control del enemigo; se practicará el empleo de tropas paracaidistas destinadas a atacar la retaguardia de la fuerza agresora aprovechando la recuperación de la capacidad aérea de transporte C-130 Hércules, etc. Habrá partes de los ejercicios que se desarrollarán en gabinete con software de simulación dado que algunas capacidades militares están en proceso de adquisición (por ejemplo, el empleo de submarinos y de cazas interceptores supersónicos contra la fuerza agresora). Como se puede apreciar el tipo de operaciones que se ejercitan están pensados para un conflicto convencional entre Estados y nada tiene que ver con el empleo del instrumento militar en un supuesto escenario de “protesta social contra el extractivismo”.

Conclusiones

Según Machado Aráoz (Crisis ecológica, conflictos socioambientales y orden neocolonial. Las paradojas de Nuestra América en las fronterasdel extractivismo, 2013) el extractivismo es definido como el “(…) producto histórico-geopolítico de la diferenciación-jerarquización originaria entre territorios coloniales y metrópolis imperiales; los unos pensados como meros espacios de saqueo y expolio para el aprovisionamiento de los otros”. Resulta entonces bastante curioso criticar a las FF.AA de “proteger un modelo extractivista”, cuando la realización de los ejercicios militares en el Comahue, Salta, Jujuy, Tierra del Fuego, Atlántico Sur o Bahía Blanca tienen como finalidad desarrollar el adiestramiento militar necesario para generar un mensaje estratégico que demuestre la firme decisión de nuestro país de defender la soberanía nacional sobre sus recursos naturales, a fin de lograr disuadir cualquier amenaza o agresión de una potencia extranjera.

Existe en la actualidad un debate político, social, medioambiental, federal, impositivo y económico sobre cómo los recursos naturales (gas, metales y petróleo) deben ser explotados para contribuir al desarrollo sustentable de la Argentina. No le compete, ni es función de las FF.AA el opinar sobre cuál es el mejor modelo económico para la explotación de los recursos naturales. En cambio, es función de las FF.AA, establecida por el Art.2 de la ley de defensa 23.554/1998, “(…)garantizar de modo permanente la soberanía e independencia de la Nación Argentina, su integridad territorial y capacidad de autodeterminación(…)”. Los ejercicios militares que se realizan a lo largo y lo ancho de nuestro territorio tienen como finalidad contribuir a que el pueblo argentino pueda elegir democráticamente, libre de toda injerencia de potencias extranjeras, qué modelo de desarrollo económico sustentable prefiere para la explotación de sus recursos naturales.

A 40 años de la recuperación de la democracia en Argentina y demostrado el más absoluta subordinación, respeto y compromiso de las FF.AA para con los únicos juramentos que efectuamos como Soldados a lo largo de nuestra vida militar: la defensa de la Constitución Nacional y la fidelidad a la Bandera, es oportuno consolidar un concepto de empleo moderno de sus Fuerzas Armadas, orientado al cumplimiento de su misión principal, de lo contrario estaremos desaprovechando una herramienta fundamental para asegurar nuestros intereses soberanos y corriendo el riesgo de que el esfuerzo de los contribuyentes se traduzca en disponer apenas de una Guardia Nacional o una suerte de ONG ¨Low Cost¨, enfocada cada vez mas a asumir roles cuasi permanentes que deberían ser propios de otros organismos e instituciones públicas y privadas porque no representan auténticas emergencias, para lo cual las FFAA sí resultan aptas y necesarias (ejemplos: Operaciones Belgrano I y II, incendios, inundaciones, terremotos, aludes) y han demostrado con creces su espíritu altruísta y vocación de servicio.

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